jueves, 27 de octubre de 2011

Expertos cubanos restauran la esperanza

Ileana Ortega Pozo
ilortega@enet.cu
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Desentrañar los misterios más profundos del cerebro está entre los desafíos a los que se enfrenta el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) http://www.ciren.cu/, en La Habana, Cuba, cuyo equipo de científicos está orientado en enfermedades neurológicas como el mal de Parkinson y otros trastornos del movimiento con la más alta tecnología.

Con un alto nivel científico, los especialistas de esta institución han elaborado softwares que han perfeccionado la cirugía funcional, con la posibilidad de exportarlos a varios países.
Uno de ellos permite obtener las imágenes profundos del cerebro que garantizan el éxito de las cirugías, y otro posibilita el registro de la actividad interna de este órgano nervioso central y así deja saber con certeza la localización de la lesión en la masa encefálica para corregir el defecto.

La cirugía no lo hace todo. Cada paciente de manera particular realiza prácticas terapéuticas con la orientación de un especialista.

Más de 20 mil cubanos y unos ocho mil extranjeros se han tratado en una de las seis clínicas especializadas del CIREN, la Clínica de trastornos del movimiento y neurodegeneración, explica el Doctor Mario Álvarez, jefe de esos servicios que agrupa a un grupo multidisciplinario integrado por neurocirujanos, neurólogos, psicólogos, logopedas, y defectólogos entre otros.

Las otras clínicas del centro son: Pediatría, Raquimedular, Neurocirugía, Lesiones Estáticas Encefálicas y Restauración Biológica (Rebioger).

El CIREN es la única institución de su tipo en América Latina, de referencia internacional, que está enfocada además en otras molestias causadas por degeneraciones de las neuronas como: demencia, ataxia, distonías y mejorar la calidad de vida de sus pacientes. Allí también se investiga la aplicación de las células madres en los infartos cerebrales y el tratamiento de las epilepsias refractarias.

El Centro ha confeccionado una guía clínica basada en la evidencia científica de cualquier parte del planeta para el tratamiento de los pacientes con Parkinson, lo cual permite funcionar al más alto estándar de nivel mundial. http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-03-12/existen-siete-millones-de-enfermos-de-parkinson-en-el-mundo/

Aunque el Parkinson no se cura completamente, mediante la subtalamotomía y otras técnicas similares de mínimo acceso se alcanza a aliviar los síntomas del 95 por ciento de los pacientes con un aumento de la calidad de vida. http://www.sld.cu/sitios/rehabilitacion/temas.php?idv=3126

La enfermedad de Parkinson, también denominada Parkinsonismo idiopático o parálisis agitante, es un trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva, producido a consecuencia de la destrucción, por causas que todavía se desconocen, de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra. Frecuentemente clasificada como un trastorno del movimiento, la enfermedad de Parkinson también desencadena alteraciones en la función cognitiva, en la expresión de las emociones y en la función autónoma. Esta enfermedad representa el segundo trastorno neurodegenerativo por su frecuencia, situándose únicamente por detrás de la enfermedad de Alzheimer. Está extendida por todo el mundo y afecta tanto al sexo masculino como al femenino, siendo frecuente que aparezca a partir del sexto decenio de vida. Sin embargo, además de esta variedad tardía, existe otra versión precoz que se manifiesta en edades inferiores a los cuarenta años. En la actualidad, el diagnóstico está basado en la clínica, puesto que no se ha identificado ningún marcador biológico de esta enfermedad. Por ello, el diagnóstico de la misma se apoya en la detección de la característica tríada rigidez-temblor-acinesia y en la ausencia de síntomas atípicos, aunque también tiene importancia la exclusión de otros posibles trastornos por medio de técnicas de imagen cerebral o de analíticas sanguíneas. Es importante destacar que hasta el momento la ciencia médica no ha conseguido dar con un método definitivo que cure la enfermedad, aunque cierto es que por medio del tratamiento farmacológico, e incluso quirúrgico, se pueden paliar algunos de los síntomas más molestos. En el año 1997, la Organización Mundial de la Salud estableció que el 11 de abril se celebraría el Día mundial del Parkinson. La fecha fue escogida al coincidir con el nacimiento de James Parkinson, el médico británico que describió por vez primera la «parálisis agitante», término que él mismo acuñó.