lunes, 24 de mayo de 2010

Algunos nombres de las calles de mi Habana

Por: Ileana Ortega

A través del tiempo, muchas calles han cambiado sus nombres, pero los habaneros continuamos llamándolas por sus nombres antiguos.

A la calle Reina, se le dio el nombre oficial de Simón Bolívar, La Calzada del Monte, se le dio el de M

áximo Gómez; la de Zanja: Finlay; Belascoaín, la de Padre Varela. Zulueta, Concha y Barnet, fueron denominadas Agramonte, Ramón Pintó y Estrella.

La calle Compostela, lleva el apellido del obispo Don Diego Avelino de Compostela. Neptuno tomó a capricho su nombre, por la fuente con la estatua del dios Neptuno que existía donde esa calle hace esquina con Prado.

Por su parte, al Malecón nunca se le ha llamado por ninguno de los nombres que pretendieron oficialmente darle a sus diferentes tramos, ni por Avenida del Golfo, ni Avenida de la República, ni Avenida del General Antonio Maceo, mucho menos lo identificaron con Avenida de Washington, Avenida Pi y Margall o Avenida Aguilita, porque desde siempre para los habaneros y uienes nos visitan es simplemente El Malecon.

La Rampa es el tramo más famoso de La Habana que se extiende 500 metros por la avenida 23 del Vedado desde calle L hasta Infanta. Un lugar concurrido, alegre, lleno de sitios para bohemios. Hace más de cinco décadas era un camino bordeado de sumideros, donde una de sus furnias sirvió de improvisado campo de pelota y en otra se celebraban topes de boxeo. De aquello ya nadie se acuerda, ahora es sólo eso La Rampa. Lugar de citas y encuentros, sede de importantes acontecimientos culturales, capital de la lectura en algún momento del año.

viernes, 21 de mayo de 2010

Mi Habana

Por: Ileana Ortega Pozo
Con orgullo vivo en San Cristóbal de La Habana, como se la llamó en tiempo de fundación, y conocida hoy como la Ciudad de la Habana, capital de Cuba.

Costumbres y manifestaciones culturales, el nacimiento de nuevas viviendas que solucionarán el problema de numerosas familias, la restauración de magníficas edificaciones y el esfuerzo de un pueblo por continuar desarrollándose, hacen que la ciudad continué viva, que crezca.

Grandes transformaciones, principalmente en lo que respecta a los servicios y la construcción cambian el entorno.

Desde hace unos años, el centro histórico de La Habana, declarado monumento nacional por el gobierno cubano en 1976 y patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1982, es objeto de restauraciones, realizadas por un equipo de historiadores y arquitectos dirigidos por la Oficina del Historiador de La Habana, Eusebio Leal.

Hoy, La Habana tiene más de dos millones de habitantes. Y las tres cuartas partes de ellos tienen menos de 20 años. Para ellos que son el presente y la simiente del futuro, y para el bien de todos cuantos la habitamos, La Habana cambia año tras año.