sábado, 9 de febrero de 2013

Sancionados a un año de privación de libertad por el delito de propiciar la Propagación de epidemias

El Tribunal Municipal Popular de Marianao juzgó recientemente a varios ciudadanos que, desde su posición de "buzos"-buscadores-, comercializaban los más disímiles artículos encontrados dentro de los desechos sólidos del vertedero.

Un funcionario de la Policía Nacional Revolucionaria, PNR,  encargado de poner orden en el sitio, explicó al periodico local  Tribuna de La Habana, que la situación es compleja pues muchos de los que allí operan no radican en el territorio y en ocasiones ni en la provincia.

Desde hace algún tiempo hemos alertado, en reiteradas ocasiones, cómo el Vertedero de calle 100 se había convertido en un peligroso foco de contaminación, como consecuencia de la actividad irresponsable de cientos de personas, explica.

Varios de los juzgados no poseen vínculo laboral, son reincidentes una y otra vez a pesar de advertencias y multas, y la mayoría son jóvenes.


En sus conclusiones, la representante de la Fiscalía enfatizó en la peligrosidad del hecho pues no constituye un secreto que la inescrupulosa manipulación de los residuales del Vertedero puede poner en riesgo la vida de las personas o, en el peor de los casos, propiciar la propagación de cualquier epidemia. Por lo que interesó al Tribunal, imponer una sanción acorde a la magnitud y alcance del delito, consistente en  un año de Privación de libertad.

El artículo señala que sin pretender resolver la eterna incógnita entre la gallina y el huevo hay que profuncidar en las razones que provocan tales hechos, y se reconoce que se evitaría botar tanta materia prima valiosa, si las entidades y administraciones siguieran el curso indicado en la Resolución 1288/75 que regula su uso y destino de las mismas.

La continuadad de la investigación de fuerzas combinadas de la PNR y de la Dirección Integral de Supervisión y Control (DISC) del Gobierno en la provincia dio al traste con la desarticulación de uno de los sitios aledaños al Vertedero, en el conocido Callejón de Andrade.

En el lugar se ocuparon más de mil 500 recipientes de plástico, cuyo destino era vendérselos a productores no estatales para reenvasar yogur, puré de tomate, vino seco, pasta de ajo, entre otros, o vendérselos al por mayor a los puntos comercializadores de materia prima, al decir de algunos implicados.

El reportaje concluye que pese a toda la labor de enfrentamiento, unos cientos de personas han convertido el Vertedero en un modo de vida, por la falta de mecanismos de control, las empresas violan lo establecido en la ley y no existe entre algunos funcionarios la cultura del ahorro, ni la conciencia para comprender cuánto representa para la economía cubana reciclar lo que hoy se bota.
Señala que más importante que el aspecto económico, es evitar la proliferación de cualquier epidemia, por ello recaba de las autoridades locales y los mecanismos de inspección el cierre de filas y el enfrentamiento con toda severidad de cualquier trasgresión; pero, sobre todo, si al interior de los organismos se libra la lucha contra los incumplimientos y a ellos dejan de llegar los millonarios recursos que día a día se convierten, literalmente, en basura.