sábado, 7 de mayo de 2011

Por un encuentro


Elvis Águila

Sumo los últimos encuentros y sin percibirlo, llega hoy el día de las madres y con él la necesidad de escribirte.

¡Caramba! Cuan difícil se me hace buscar palabras hermosas, que ya no haya dicho y que alegren a mi madre. Cuantos mimos. Cuanto quisiera estrecharte y regalarte sueños y alegrías.

Me miro y veo que tu hijo se esta poniendo viejo, ¿que te parece? Pues sí, te escribo y se me nublan los ojos en una mezcla extraña de alegría y tristeza. En ocasiones, antes de pensar en cosas bellas para ti me tiemblas las manos ¿Será la añoranza?

Hoy, al levantarme, mi musa me obligaba a decirte cuanto te quiero, pues no importa la distancia que nos separa y que engrandece mi amor por ti.

Este domingo de mayo veremos el día diferente y en milésimas de tiempo pasará por nuestras mentes, sin organizar, los cientos de aspiraciones que hemos tejido juntos.

Deseo que hagas de este un día maravilloso, mira por la ventana y aunque no haya sol siente sus rayos, palpa en tus manos la dicha y la buena ventura que la vida te dio.

Seguiremos juntos, porque en la distancia te abrigo, te sueño, te beso.

Te propongo, que a las siete de la mañana, hora que siempre cuelas tu café, nos confabulemos, y le atrasemos unas hora al reloj, para así ganarle tiempo a la vida para un encuentro entre los dos.

Que hoy, mañana y siempre reciba tu bendición, tus pasos sean seguros al andar y tu camino te lleve a la gloria.

Tu hijo.